¿El condicionamiento social frena a las mujeres de los roles de liderazgo?

Nuestras creencias dan forma a nuestros resultados mucho más que nuestro ADN heredado. Es decir, las creencias que adquirimos desde el nacimiento y durante la niñez serán el marco y la base de cómo abordamos la vida.

Es lo que llevó a Aristóteles a decir: “Dame un niño hasta que tenga 7 años y te mostraré al hombre”. Aristóteles sabía que este es el momento en que arraiga el condicionamiento social.

El círculo interno de influencias (padres, maestros, televisión, compañeros, libros de texto e historia) da forma a nuestra visión del mundo. Da forma a lo que creemos que somos y lo que creemos que podemos llegar a ser.

Si somos mayores de 7 años, tenemos nuestro propio trabajo que hacer. El truco es comprender que estos prejuicios no siempre están en nuestro nivel consciente. Tenemos actitudes subconscientes sobre los demás y sus habilidades basadas en su género, raza, orientación sexual e incluso altura. Estas creencias subconscientes emergen antes de un abrir y cerrar de ojos. Se sienten instintivos, pero se aprenden. También pueden ser cuestionados, desafiados y reformulados.

Algunas mujeres son capaces de desconectarse de este condicionamiento social. Por ejemplo, la vicepresidenta Kamala Harris y la directora ejecutiva de Walgreens, Roz Brewer. Han superado obstáculos que otros en sus posiciones no han encontrado, simplemente por su género y raza. Ellas son quienes nos inspiran y nos recuerdan nuestras capacidades como mujeres y como grandes líderes.

Hay muchas cosas que podemos hacer para apoyar a estas mujeres, desafiar el statu quo y alentar a más mujeres a asumir roles de liderazgo:

  • Celebre a las mujeres que ve en el liderazgo: Estas incluyen celebridades, su vecino, usted mismo y la próxima generación.
  • Aumente su conciencia de sus sesgos: solo podemos resolver un problema una vez que somos conscientes de que existe. Presta atención a tus pensamientos y parpadeos instintivos.
  • Practique afirmaciones positivas: enfoque sus pensamientos para empoderar (puedo hacer esto, puedo aprender), en lugar de juzgar (esto está más allá de mí). Como dijo Henry Ford: “Tanto si crees que puedes como si no, tienes razón”.
  • Usa tu influencia: reconoce a las personas que lo merecen en el trabajo. Dar elogios, gratitud y reconocimiento es muy útil.
  • Haga un balance y elija sus creencias: el hecho de que hayamos sido condicionados a una creencia no significa que esté por encima de ser cuestionada. ¿Te está sirviendo? ¿Te detiene a ti o a otros, o te levanta a ti y a otros?

Nuestro prejuicio es un sesgo semipermanente. Es posible que estemos prejuzgando a alguien no por experiencia, sino por condicionamiento. Nuestra respuesta es una elección; tenemos capacidad de respuesta. Podemos actuar deliberadamente estos valores y creencias.

Tenemos el poder de cambiar la historia, cambiar la narrativa e inculcar conscientemente creencias que animen a las mujeres en lugar de incumplir lo que nos han dicho durante generaciones.

No dejemos que nuestros prejuicios dominen el día: tomemos lo que hemos aprendido y lideremos el camino.

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