El papel de la regulación emocional en la vida (y el trabajo)

El primer paso para poder regular tus emociones es darte cuenta. Esto requiere ser un observador de ti mismo. Puede notar cosas en su cuerpo (p. ej., mi corazón está acelerado, mis hombros están tensos, mis mejillas están sonrojadas). También puede notar pensamientos que no le reflejan lo mejor posible (p. ej., acusaciones o suposiciones sobre otra persona).

Una vez que te hayas dado cuenta de que estás experimentando una emoción negativa, puedes crear el espacio para cambiarla.

Para ayudarme a regular mis propias emociones, hay dos técnicas que utilizo con más frecuencia: ponerme en su lugar y crear una pausa en la que disminuyo la velocidad y siento curiosidad. De hecho, incluso tengo una nota adhesiva encima de mi escritorio como recordatorio diario para hacer ambas cosas. En mi conversación con Nadia, estas técnicas también ofrecieron una gran lente para la reflexión y la acción.

1. Igual que yo Esta es una técnica súper simple con un gran valor. La forma en que funciona es que creas una conexión con la persona hacia la que sientes emociones negativas. Encuentro una buena manera de hacer esto, incluso cuando no te sientes conectado con ellos en el momento, es agregar la cláusula “igual que yo” a cualquier pensamiento que tengas sobre ellos.

Cuando Nadia utilizó esta técnica, la eficacia se hizo evidente. “Mirando hacia atrás”, observó, “habría dicho que ella [the other female leader] está tratando de tener un impacto significativo en el negocio y el éxito de su carrera, al igual que yo. Ella no es tan diferente a mí”.

Tendemos a tomarnos un descanso (gracias a los sesgos cognitivos como el error fundamental de atribución). Crear esa conexión con el otro es una forma rápida de generar empatía y crear una interpretación más misericordiosa de la situación.

“Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder de elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta está nuestro crecimiento y nuestra libertad”.

– Víctor E. Frank

2. Haz una pausa y ponte curioso
La segunda técnica que uso regularmente es igualmente simple. Encuentro que, si respiro profundamente y me hago una pregunta a mí mismo o a la otra persona, tengo suficiente espacio para elegir cómo quiero responder, en lugar de reaccionar con una respuesta instintiva. Me permite sentir curiosidad por mis reacciones iniciales, sentir mis emociones y tomar mejores decisiones.

Sentir curiosidad es exactamente lo que hizo Nadia y lo cambió todo. En una poderosa sesión con su entrenadora, Nadia trabajó en nombrar las emociones que estaba sintiendo y por qué, lo que la llevó a un gran avance:

“Al darme cuenta de que estaba evitando todas las emociones que me parecían feas”, explicó Nadia, “mi entrenador realmente me empujó a ser honesta conmigo misma. Finalmente admití que me sentía celoso de la capacidad de mi colega para apoyarme y que me moría por saber cómo lo hace todo. Pasé de admitir que estaba celoso a verla como alguien de quien realmente podía aprender”.

Como resultado de sus ideas, Nadia pudo decirle a su colega qué modelo a seguir era para otras mujeres y le pidió ayuda para navegar estos tiempos. Continúan siendo aliados cercanos entre sí a lo largo de esta pandemia.

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