La ciencia dice que el mal humor mejora la memoria y mejora el juicio

Su automóvil se descompone justo antes de que llegue una tormenta. Te dices a ti mismo que te mantengas positivo, pero ese mal humor comienza a aparecer. La peor parte es que ¡te encuentras sintiéndote mal por tu mal humor! Sin embargo, la ciencia más reciente revela que el mal humor en realidad podría ser bueno para ti, al menos a corto plazo. Los científicos han estudiado los efectos de diferentes estados de ánimo en nuestra capacidad para detectar mentiras, recordar información y perseverar en tareas difíciles. Sorprendentemente, los participantes con mal humor, ya sea por condiciones climáticas lluviosas o por preparación emocional en el laboratorio, se desempeñaron mejor en las tres categorías.

Nuestros cerebros están conectados a recuerdos dolorosos

Cuando lo piensas, el mal humor que lleva a recuerdos más detallados y a un mejor juicio tiene sentido. Nuestros cerebros están conectados para reconocer lo que nos causa dolor para que podamos evitarlo en el futuro. Durante los estados de ánimo negativos, sus sentidos se intensifican para buscar cualquier cosa en su entorno que pueda contribuir a su malestar. Con sus sentidos asimilando más información, su memoria se agudiza y su juicio se vuelve más claro.

Sin embargo, es importante recordar que estos estudios solo se enfocan en los beneficios del mal humor temporal. El estrés crónico o la depresión causan estragos en nuestra salud y nuestra capacidad para disfrutar de la vida. Si sufre de estados de ánimo bajos crónicos, esto podría indicar una condición de salud como depresión o la necesidad de hacer un cambio en las circunstancias de su vida.

Los detalles en tus malos recuerdos te ayudan a hacer juicios

Siempre que el mal humor sea fugaz, mejora nuestras habilidades cognitivas de maneras bastante convincentes. Un estudio de 2009, publicado en el Journal of Experimental Social Psychology[1], descubrió que a los compradores que estaban de mal humor debido a las malas condiciones climáticas les resultaba más fácil recordar detalles sobre las tiendas que visitaban.

El mal humor hace más que simplemente mejorar su capacidad para recordar detalles. También lo ayudan a hacer juicios sociales precisos, como adivinar correctamente si alguien le está mintiendo. En otro estudio de psicología social, los participantes fueron preparados para adoptar un estado de ánimo negativo, positivo o neutral al ver varios videoclips. Luego, vieron una serie de entrevistas con personas que robaron o no robaron algo. Los participantes preparados con un estado de ánimo negativo identificaron al ladrón con precisión con más frecuencia que los participantes preparados con estados de ánimo positivos.[2]

Finalmente, el mal humor puede aumentar su disposición a perseverar en las tareas difíciles y disminuir el autosabotaje. Los científicos estudiaron la frecuencia de las “auto-deficiencias”, es decir, la creación intencional de barreras para el propio éxito debido al miedo al fracaso, en participantes que experimentaron estados de ánimo negativos o positivos.[3] Para este estudio, los científicos ofrecieron a los participantes la opción de beber un té que mejoraría su rendimiento o un té que interferiría con su rendimiento. Elegir el té que interfería con su desempeño significaba que estaban “autodiscapacitados”. Los científicos también observaron cuánto tiempo se quedaron los participantes con una tarea difícil. Los participantes con estados de ánimo negativos tenían menos probabilidades de elegir el té que interferiría con su desempeño y más probabilidades de perseverar por más tiempo en las tareas que se les asignaban.

La próxima vez que te encuentres de mal humor, tómate un momento para apreciar el estado de ánimo por los beneficios que brinda. Observe si su memoria parece más aguda, su juicio más preciso o su determinación más fuerte. Es posible que no disfrute todos los malos humores, pero reconocer que los malos humores tienen un propósito positivo puede ayudar a que sean menos dolorosos. Es posible que descubras que el mal humor ocasional no es tan malo después de todo.

Referencia

[1] ^ Pros y contras sorprendentes del mal humor, Nancy George [2] ^ Sobre ser feliz y crédulo: efectos del estado de ánimo sobre el escepticismo y la detección del engaño, Joseph P. Forgas y Rebekah East [3] ^ Sobre ser feliz pero temer al fracaso: los efectos del estado de ánimo en las estrategias de autodesventaja, Adam L. Alter y Joseph P. Forgas

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