¿Por qué tememos al fracaso? Comprender los contratiempos para conquistar victorias

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Algunos de los miedos más comunes que escuchamos son hablar en público, las arañas o las alturas. Oímos hablar de ellos todo el tiempo.

Pero lo que quizás no escuchemos muy a menudo es el miedo al fracaso. Si bien todos cometemos errores, algunos tienen miedo de fallar en todo.

Entonces, ¿por qué tememos al fracaso?

A veces, podemos fallar incluso al aceptar nuestros miedos. Y encontrar la causa raíz de por qué tememos el fracaso podría llevarnos a la madriguera del conejo.

Al desglosar cosas como por qué tememos el fracaso y qué creemos que es el fracaso, que puede ser abrumador, podemos crear un plan de acción para superarlo.

Para eso estamos aquí. Así que seamos valientes y comencemos a hablar de nuestro miedo al fracaso.

¿Qué es el miedo al fracaso?

Todos sabemos que el fracaso ocurre cuando no tenemos éxito en lo que nos proponemos hacer. Eso podría ser cualquier cosa, desde volver a la escuela hasta lanzar una empresa emergente exitosa. Incluso podría deberse a la demora en conseguir un trabajo o a la dificultad para mantenerse al día con el entrenamiento para un maratón. Es un miedo que puede habitar nuestra vida personal o profesional o incluso ambas simultáneamente.

Aquí hay algunas cosas que alguien que tiene miedo al fracaso podría hacer:

  • Evita tareas
  • se siente impotente
  • Experimenta ansiedad
  • Siente una pérdida de control

Eventualmente, el miedo al fracaso puede convertirse en un miedo extremo: atychiphobia. La atychiphobia se refiere al miedo al fracaso que se deriva de todo, incluso de las cosas sin consecuencias graves. Con esta fobia, temer algo racional, como reprobar un examen, se vuelve tan intenso que alguien podría retirarse de un curso para abstenerse de realizar ese examen.

¿Por qué tememos al fracaso?

Aunque da miedo investigar la causa raíz de tu miedo al fracaso, es un paso necesario para superarlo. Una vez que lleguemos a la madriguera del conejo, podemos desarrollar estrategias específicas que nos ayuden a seguir adelante.

Leamos cuatro posibles causas del miedo al fracaso y pensemos si alguna de ellas se aplica a nosotros:

  1. Nuestra educación: nuestros padres podrían haber criticado nuestras acciones cuando éramos niños. Quizás nunca apoyaron nuestros sueños y pasiones, o nunca nos dejaron olvidar nuestros fracasos. Esas experiencias nos siguen hasta la edad adulta y nos hacen temer cualquier tipo de error que cometamos en el presente.
  2. Experimentar eventos traumáticos: algunos eventos traumáticos nos marcan de por vida, lo que hace que evitemos cualquier situación que nos recuerde o pueda recordarnos esos incidentes. Tales experiencias pueden hacernos desconfiar de probar cosas nuevas o establecer metas a largo plazo.
  3. Ser intimidado de niño: Tal vez cuando éramos más jóvenes, probamos para el equipo de voleibol de nuestra escuela y no lo logramos. Luego, otros niños se burlaron de nosotros por no ser lo suficientemente buenos, lo que nos enseñó que nuestro fracaso es una broma o conduce a la burla. El acoso y la humillación pueden afectarnos a todas las edades e influir en nuestras elecciones.

  4. Baja autoestima y confianza: si no creemos en nosotros mismos, aceptaremos que todo lo que somos capaces es fracasar. Nuestro diálogo interno negativo invadirá nuestros cerebros y nos convencerá de temer fracasos de todo tipo.

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Vuelva a evaluar su definición de fracaso

Tómese un momento para reflexionar sobre su definición de fracaso. ¿Qué implica? ¿Cuáles son las consecuencias? A veces, su miedo al fracaso proviene de una definición poco realista de fracaso.

Podrías tener altas expectativas de ti mismo y sentirte ansioso por no poder cumplirlas. Esta ansiedad puede provenir del perfeccionismo. Ser un perfeccionista pone a prueba tu bienestar, enseñándote que tus esfuerzos no pueden alcanzar tus estándares (casi imposibles).

Debes estar orgulloso de tus esfuerzos y trabajo duro. En lugar de limitarte a hacer solo las cosas que sabes que harás a la perfección, acepta que se cometen errores. Así es como aprendes. Una mentalidad de crecimiento nos enseña a ver el valor de cometer errores. Puedes ver el fracaso como el fin del mundo o como una oportunidad de aprendizaje.

El fracaso no es raro. Incluso las personas más exitosas fracasan y siguen fracasando.

Autosabotaje y miedo al fracaso

Nuestro miedo al fracaso a menudo se refleja en nuestro comportamiento a través de nuestras acciones y elecciones. El comportamiento más notable es el autosabotaje, que nos impide realizar cualquier tipo de acción. El autosabotaje resulta de una ansiedad extrema.

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La investigación ha encontrado que el miedo al fracaso hace que las personas experimenten ansiedad e indefensión aprendida y no alcancen los objetivos, y reduce la resiliencia. Esto los anima a protegerse, lo que puede entrar en la categoría de autosabotaje.

El miedo al fracaso obliga a las personas a proteger sus emociones y su salud mental permaneciendo en su zona de confort. A menudo se les ve practicando la procrastinación para retrasar sus acciones y evitar la posibilidad de fallar. Las personas también pueden sabotearse culpando a otros por los errores que cometen para evitar asumir la responsabilidad.

A veces es difícil de reconocer. Para identificar cuándo y dónde exudamos nuestro miedo al fracaso, debemos desarrollar la autoconciencia.

Encuentre el apoyo de alguien que lo ayude a dejar sus comportamientos de autosabotaje. En BetterUp, nuestros entrenadores están aquí para ayudarlo a practicar estrategias que lo empoderen para eliminar sus formas de procrastinar.

Prepárese para el peor de los casos

La planificación es un gran hábito para adoptar cuando estamos tratando de reducir nuestro miedo al fracaso. Puede ayudarnos a imaginar los peores escenarios y generar soluciones. Por el contrario, no podemos dejarnos caer en la trampa de pensar demasiado cuando hacemos esto. Podemos reconocer los pensamientos negativos sin dejar que se apoderen de ellos.

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Observar los peores escenarios nos ayuda a ser más realistas y racionales. A veces las consecuencias no son tan desastrosas como podríamos haber imaginado. Pero a medida que practicamos esto, debemos recordar no darle demasiado poder a estos posibles resultados. En lugar de centrarnos en lo que puede salir mal, podemos centrarnos en lo que puede salir bien.

Establece pequeñas victorias para conquistar la batalla.

Es fácil decirle a la gente que sea realista, pero ¿cómo lo logramos realmente? Comenzamos celebrando pequeñas victorias y goles, que no deberían ser grandes y llamativos para que todos los vean. Nos importan, no todos los que conocemos. Nos ayuda a superar el miedo al fracaso al aumentar nuestra confianza en nosotros mismos cuando logramos una meta.

Podríamos comenzar tratando de manejar el miedo y la ansiedad que nos genera o descubriendo la causa raíz de nuestro miedo al fracaso. No podemos permitir que el síndrome del impostor se apodere de nosotros. Cualquiera de nuestras pequeñas metas, que nos pueden ayudar en nuestra vida personal y profesional, son posibles con trabajo duro y esfuerzo sostenido. Tal vez queremos convertirnos en mejores líderes en el trabajo.

Comenzaremos con pequeños pasos, como aprender qué habilidades necesita un líder u observar cómo nuestro mentor lidera un equipo. Saber que una pequeña victoria fortalece nuestras habilidades nos ayudará a mejorar a un ritmo sostenible. No tenemos que despertarnos un día y asumir los proyectos o roles más grandes para tener éxito.

A medida que conquistamos nuestras pequeñas tareas y buscamos un mayor éxito, nuestros logros excesivos pueden convertirse en pérdidas. Aunque ser un triunfador no es un mal rasgo, se vuelve dañino cuando es demasiado extremo. Si estamos acostumbrados a sobresalir y tener éxito, es posible que nos cueste tolerar o aprender del fracaso.

Los estudios han encontrado que El comportamiento de superación tiene tres impulsores clave: logro, afiliación y poder.. Los triunfadores pueden volverse perfeccionistas y esforzarse por alcanzar un determinado estándar.

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El valor no es la ausencia de miedo

¿Por qué tememos al fracaso? Sentir miedo es inevitable. Todo el mundo le teme a algo, pero para prosperar en la vida, debemos perseguir nuestras metas y sueños, incluso si nos asustan. Podemos aprender de nuestros errores, prepararnos para los peores escenarios y responsabilizarnos cuando queremos autosabotearnos.

Recuerde, no debemos esforzarnos por ser intrépidos sino valientes. Superar el miedo al fracaso requiere coraje que nos empodera para seguir adelante incluso cuando tenemos miedo.

No tienes que aprender a ser valiente por tu cuenta. En BetterUp, nuestros entrenadores están aquí para ayudarlo a aprender cómo abordar sus miedos y desbloquear su mayor potencial.

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